FAQ

La jornada escolar transcurre al aire libre siempre que sea posible. Cuando se dan situaciones climatológicas muy adversas (fuerte tormenta y/o ventisca, granizada, ola de calor...) la cabaña sirve como refugio para poder resguardarse y realizar en ella diferentes actividades.

Cada  alumno tendrá que acudir siempre a la bosque-escuela con su mochila y su cantimplora, e ir bien equipado con ropa cómoda que le proteja del frío o el calor, según la estación del año. Además:

° En los días de frío, cada niño llevará diferentes capas de abrigo encima para poder taparse o bien destaparse según sus necesidades y las actividades que se realicen. 

° En los días de calor, el uso de crema solar será obligatorio.

La ratio es de 1 educador por cada 8 alumnos. Esto permite que los educadores tengan mayor control de los alumnos y puedan garantizar su seguridad.

Los materiales didácticos y de juego son los que se encuentran en el medio natural: barro, piedras, ramas, flores, árboles, hojas, musgo, semillas, charcos, troncos, arena… La riqueza y la diversidad de estos elementos naturales (con sus colores, texturas, formas, cambios a lo largo de las estaciones del año, etc.) son especialmente sugerentes para los niños. 

La utilización de elementos naturales en el juego hace que los niños necesiten utilizar el lenguaje para explicar el significado y el propósito de un objeto inventado a sus compañeros (por ejemplo, un palo se convierte en una varita mágica o un walkie-talkie). Esto estimula enormemente sus habilidades lingüísticas, así como la creatividad, la curiosidad y la imaginación (claves en el aprendizaje).

Por su parte, los profesores disponen de diferentes materiales como cuentos, pinturas, cartulinas, lápices, folios, rotuladores, tizas, instrumentos de música, títeres y herramientas (martillos, clavos, palas, sierras, alicates...) para la realización de algunas actividades y/o talleres.

En cuanto a las actividades, talleres, dinámicas y talleres que se realizan son atractivas para los niños, despiertan su curiosidad, promueven el trabajo en equipo y favorecen la comunicación entre ellos. Suelen ser actividades donde la manipulación de materiales, la experimentación, la exploración, el movimiento y el juego son los protagonistas. Además, la lectura de cuentos y las canciones son rutinas presentes cada día.

En la bosque-escuela se trabajan todos los objetivos y competencias marcados en el currículum oficial pero de forma mucho más manipulativa, vivencial, experimental y... ¡DIVERTIDA! De esta forma, los alumnos aprenden lo mismo que en la escuela tradicional pero de forma muy diferente. Al ser aprendizajes mucho más significativos, vinculados a emociones, preguntas, vivencias y curiosidades, éstos perduran en el tiempo. Se trata pues de que sean los alumnos quienes descubran, aprendan, se cuestionen e investiguen a través de su curiosidad e imaginación innatas, el juego y las mil preguntas que se hacen a diario. 

 

Siempre respetando los ritmos, los intereses y las necesidades de los niños, además de trabajar estas competencias curriculares marcadas en la ley educativa, la educación al aire libre permiten fortalecer e impulsar otros aspectos que son muy importantes en el desarrollo infantil:

  • Psicomotricidad fina y gruesa.
  • Concentración.
  • Expresión oral y comunicación.
  • Resolución de problemas/conflictos.
  • Creatividad.
  • Responsabilidad ecológica y social.
  • Empatía.
  • Conocimiento, respeto y vínculo con la naturaleza.
  • Gestión emocional.
  • Trabajo en equipo.
  • Autonomía personal.
  • Imaginación.
  • Memoria.
  • Orientación espacial.
  • Atención.